La informalidad laboral alcanzó el 44,2% y ya reemplaza al empleo formal, según informe de la UNSAM
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El empleo crece, pero cada vez es más precario

El mercado laboral argentino atraviesa una transformación preocupante. Aunque la cantidad de personas ocupadas aumentó durante el último año, ese crecimiento estuvo impulsado casi exclusivamente por empleos informales, de menor estabilidad y protección social.

Así lo señala un informe elaborado por el Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), que sostiene que la recuperación del empleo no se traduce en mejores condiciones laborales, sino en una expansión de ocupaciones precarias.

Se perdieron 242.000 empleos formales y crecieron más de 630.000 puestos informales

De acuerdo con el estudio, entre principios de 2025 y el primer trimestre de 2026 desaparecieron 196.000 puestos asalariados registrados y 46.000 ocupaciones independientes formales, lo que representa una pérdida total de 242.000 empleos formales.

En paralelo, se incorporaron 274.000 trabajadores asalariados informales y 360.000 trabajadores independientes informales, totalizando más de 634.000 nuevas ocupaciones sin registrar.

Como consecuencia, la tasa de informalidad laboral trepó al 44,2%, uno de los niveles más elevados de los últimos años.

Los investigadores advierten que la actual reconversión económica “no está generando una transición virtuosa hacia empleos de mayor calidad”, sino que el empleo registrado está siendo reemplazado por modalidades laborales más vulnerables.

Cada vez más personas buscan trabajo para complementar ingresos

El informe también destaca que la tasa de actividad alcanzó el 48,6%, un nivel históricamente elevado.

Sin embargo, lejos de representar una mejora económica, el fenómeno refleja que un número creciente de personas necesita incorporarse al mercado laboral para sostener los ingresos familiares frente al aumento del costo de vida.

Además, más del 90% de los nuevos ocupados manifiesta necesitar trabajar más horas, aunque no consigue ampliar su jornada debido a la debilidad del consumo y de la actividad económica.

Esta situación provocó un incremento interanual del 14% en la subocupación, consolidando un escenario donde muchas personas tienen empleo, pero no logran generar ingresos suficientes.

Dos de cada tres provincias empeoraron su situación laboral

El análisis territorial realizado por el CETyD concluye que dos de cada tres provincias argentinas registraron un aumento del desempleo o de los denominados “empleos refugio”, caracterizados por su baja calidad e ingresos reducidos.

Según el estudio, existe una relación directa entre la caída del empleo formal privado y el deterioro del mercado laboral provincial.

Los casos más críticos corresponden a:

  • Santa Cruz
  • Formosa
  • Chaco

En Santa Cruz y Formosa, gran parte del deterioro está asociado a la fuerte caída de la actividad de la construcción, tanto pública como privada. En Santa Cruz también influyó el retroceso de la producción hidrocarburífera en la Cuenca del Golfo San Jorge.

El mismo fenómeno se observa en provincias como Misiones, Catamarca, Corrientes y Santiago del Estero, donde la pérdida de empleo formal fue particularmente significativa.

En contraste, Neuquén y Río Negro muestran una evolución favorable gracias al impulso de la actividad vinculada a Vaca Muerta, mientras que Tucumán también registró mejoras en el empleo formal.

Los salarios volvieron a perder frente a la inflación

Otro de los puntos centrales del informe es la evolución del poder adquisitivo.

El CETyD sostiene que los salarios formales del sector privado volvieron a quedar rezagados frente a la inflación durante el primer trimestre de 2026.

Mientras en enero las remuneraciones apenas lograron superar el aumento de precios, durante febrero comenzaron a perder terreno y esa caída se profundizó en marzo.

En el sector público hubo una leve recuperación durante marzo, aunque los salarios todavía permanecen 17% por debajo de los niveles registrados en noviembre de 2023.

Cada vez queda menos dinero disponible para consumir

El estudio también analiza el ingreso disponible de los hogares luego de afrontar los gastos fijos.

Aunque el salario real total cayó 2,5% entre enero y marzo, el ingreso efectivamente disponible -descontando vivienda, servicios públicos, transporte y comunicaciones- disminuyó 5% en ese mismo período.

Como resultado, en marzo el salario disponible quedó 16 puntos porcentuales por debajo del salario total, reflejando el creciente peso de los gastos esenciales sobre los ingresos familiares y la pérdida de capacidad de consumo.

Los investigadores concluyen que el mercado laboral argentino atraviesa una etapa de fuerte precarización, donde el crecimiento del empleo ya no implica necesariamente mejores condiciones de trabajo ni una recuperación del poder adquisitivo de los hogares.