Jueves, 29 de Enero de 2015

La tormenta griega y sus ecos cercanos

Por: JORGE ALTAMIRA

Syriza, la Coalición de la Izquierda Radical, forjó su ascenso político en las luchas del movimiento universitario y la juventud contra el hostigamiento sin tregua de las fuerzas represivas de Grecia. A partir de este protagonismo canalizó la oposición popular a un implacable plan de ajuste impuesto por la Unión Europea y el FMI, que ha llevado a Grecia a una crisis humanitaria. Desde un 4% de los votos, en 2009, se acaba de alzar con el 36% de los sufragios, el domingo pasado, a menos de dos bancas de la mayoría absoluta. Tiene raíces en la tradición comunista de Grecia y está compuesta de tendencias laicas y algunas que reivindican el trotskismo.

 

Syriza, sin embargo, defiende la construcción capitalista de la Unión Europea. Desde el punto de vista de su programa y de su dirección es una vertiente del orden existente. En una crisis sin precedentes del capitalismo, exhibe una limitación insuperable para combatir la política que descarga la crisis sobre los trabajadores.

 

El lunes siguiente, Syriza celebró su victoria con el anuncio de una alianza de gobierno con la derecha chovinista antiobrera, antiinmigrante, enemiga de los derechos de género. Griegos Independientes es, en buena parte, una escisión del partido de gobierno que acaba de ser derrotado, opera desde el riñón de los servicios de espionaje y representa la corriente del chovinismo anti-turco. Griegos Independientes se hará cargo nada menos que del ministerio de Defensa y designará al próximo presidente de la República; Educación quedaría para un ex ministro clerical. ‘Perceptiva’, la dirigente del fascismo francés, Marine Le Pen, había anticipado la “alegría” que le produciría una victoria de Syriza.

 

El déficit de dos bancas para reunir una mayoría parlamentaria absoluta, no justifica este despropósito. Es obvio que el pacto debió haber sido concebido con mucha antelación y que fue operativo para adelantar las elecciones. Esta coalición bastarda asesta un golpe demoledor a los izquierdistas que se apresuraron a hacerse presentes en Atenas para recoger las migajas del triunfo de otros.

 

Los xenófobos de Italia, Francia, Hungría, que despliegan una demagogia reaccionaria contra el ajuste, en defensa de los sectores desvencijados de sus clases dominantes, ven reforzar sus posiciones contra la izquierda y el movimiento obrero. No bastan las imprecaciones contra el ajuste, es necesario esgrimir un programa socialista contra la barbarie del capitalismo. Festejan a destiempo quienes ven en esto una disipación, que descontaban, de la crisis política en Europa. Simplemente reduce el tiempo de vigencia de las salidas improvisadas y obliga a los pueblos a saltar etapas. Syriza oficia de aprendiz de brujo. Las consecuencias políticas de la derrota electoral del gobierno y de la UE el domingo pasado en Grecia, son irrevocables.

 

JORGE ALTAMIRA   Dirigente del Partido Obrero

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