Domingo, 11 de Enero de 2015

Ante el terror, fortalecer la libertad

Por: ERNESTO SANZ

Ayer las tapas de los diarios más importantes del mundo se unieron en un solo tema. El atentado a la sede de la revista Charlie Hebdo, en París, que dejó 12 muertos y a toda la sociedad decente del mundo dolorida y en estado de shock y alerta, se convirtió en el hecho único, reconocible en su barbarie y en su verdadera magnitud.

 

El atentado tiene muchas víctimas más allá de los doce creativos que trabajaban en la revista. Para los que pensamos en la libertad como el principal móvil tanto de nuestra acción política como de nuestras decisiones personales y biográficas, un ataque como este nos conmueve y nos obliga a decir y pensar.

 

Nada devolverá la vida a las personas que estaban trabajando en la redacción de la revista y nada dará alivio a sus familiares. El horror de este tipo de acciones tiene ese sello primario.

 

Luego, tras la pena del primer momento, sobreviene el tiempo de la reflexión y la discusión. Uno de los peores errores que pueden cometerse en situaciones como estas es el de simplificación. El mundo está recorrido por un fantasma informe y desangelado que propone un problema muy difícil de abordar. El fundamentalismo religioso plantea una abierta batalla contra el temperamento occidental y sus valores y por eso plantea situaciones que llevan al límite cualquier idea y cualquier acción política.

 

Para los que nos dedicamos a la política porque creemos que todavía es una herramienta útil para ayudar a diseñar una sociedad más hospitalaria, la tensión que propone el terrorismo termina siendo uno de nuestros temas más importantes. No importa que estemos en una parte del mundo distinta y en algún sentido nueva, el terrorismo fundamentalista es un problema global y debe ser tratado de manera global.

 

Desde mi punto de vista, y aún reconociendo sus dificultades, creo que la mejor manera de combatir el terrorismo es desde el principio que éste ataca. La libertad está a prueba y es desde esa libertad desde donde hay que mirar la relación con la violencia terrorista.

 

Es necesario fortalecer la libertad, la democracia y el pluralismo dentro de las distintas colectividades, países y regiones. El camino será indiscutiblemente largo y ríspido, pero es la única forma de hacerlo eficazmente. La convivencia de los valores religiosos con los valores de la democracia es un tema apasionante que viene de lejos y que todavía tiene mucho para aportar en la resolución de los grandes problemas globales.

 

Más democracia y más libertad para más personas. La vieja fórmula de Stuart Mill tiene todavía una potencia política enorme y aplica perfectamente frente a las difíciles situaciones que nos plantea la actualidad.

 

Por último, en un sentido más doméstico, hechos como los de Charlie Hebdo desnudan la errática situación del gobierno nacional en materia internacional. Está bien que el gobierno argentino se solidarice con las víctimas del atentado, pero no es congruente con sus alineamientos internacionales.

 

Hay que ser claros, nuestros amigos son siempre los amigos de la libertad.

 

ERNESTO SANZ   Senador Nacional por la Unión Cívica Radical

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